Hace algunas semanas hablaba con unos amigos sobre el presidente del "Gobierno" y su posible legado. Aunque coincidíamos en algunos aspectos, no había un total acuerdo en el balance final, y surgía la pregunta "¿es que no ha hecho nada bien?". Pues creo que la respuesta a esa pregunta -que utilizan como último recurso muchos de sus defensores- la ha dado el propio presidente ZP. Ciertamente le ha salido el tiro por la culata con estas declaraciones, una mezcla entre un intento de dar pena y de mostrar humildad al reconocer errores. Y es que, realmente ha dicho lo que muchos pensamos: no sólo ha sido el que menos ha hecho por España (últimamente no para de repetir el nombre del país), sino que nos está hundiendo poco a poco gracias a su inacción.
"El crédito de España es muy alto, es fruto de lo que hemos hecho todos durante 30 años, seguramente el que menos ha hecho es este Gobierno, estoy dispuesto a admitirlo, pero me siento orgulloso de lo que hemos hecho durante 30 años y quito al Gobierno y a quien lo preside", José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del "Gobierno", en la sesión de control (16-6-2010).
jueves, 17 de junio de 2010
lunes, 14 de junio de 2010
Sacando el dóberman a pasear
Llevaban mucho tiempo callados los autodenominados “intelectuales” con la que estaba cayendo. Me resultaba extraño tanto silencio, que no echaran una manita a quien les ha estado dando tan bien de comer durante todos estos años de Gobierno. Pero al final, no han fallado. Y con artillería pesada, tan pesada que ya han avisado que esta es “la última campaña” (la denominación no puede ser más clara, por si alguien tenía dudas) sobre la memoria histórica. Para ello han tomado prestadas las vidas de 15 personas asesinadas desde el comienzo de la Guerra Civil –por miembros del bando nacional- y durante la Dictadura de Franco.
Debería darles vergüenza utilizar de una forma tan rastrera a estas personas. Desde luego, doy por hecho que las familias han dado permiso (lo contrario sería el colmo). Pero más vergüenza tendría que dar ese fomento, de una forma tan rastrera, del odio entre la gente que sufrió y sobrevivió y superó no sólo la Guerra sino también la Dictadura. Esa gente que había puesto sus esperanzas en una Democracia para no repetir lo que pasó hace ya más de 70 años. Pobres, no sabían que esos fantasmas iban a resucitar gracias, precisamente, a las personas en las que depositaban su confianza, o con las que simplemente simpatizaban.
Millones de parados, futuro incierto para otros cuantos millones, problemas de solvencia que ponen en riesgo de quiebra el propio Estado… Esos parecen temas menores cuando se trata de mantenerse en el poder. ¿Las encuestas van mal? Saca el dóberman y “pa’lante”. Y así estamos desde 1996, y todavía hay pobres que siguen poniendo en esos lemas su confianza. No les culpo, a ellos no. Sí culpo a los que, cegados por su ideología, incapaces de reconocer que se han equivocado al otorgar su confianza a mediocres ansiosos de poder, compran y reparten el odio entre gente que ni siquiera sabe que hubo una Dictadura en este país. “Shame on you”. Algún día se darán cuenta, aunque no lo digan, y se les caerá la cara de vergüenza en su casa.
Estoy cansado de oír la misma historia desde hace años. Aburren, y, por supuesto, mienten en cuanto que ocultan parte de la verdad (seguramente lo hacen por desconocimiento de la misma, lo que en realidad no sería mentir). Hace años los problemas de España eran otros, fundamentalmente trabajar por un futuro mejor, así de simple. Desde que este tipejo que dice “gobernar” llegó (que tranquilidad de conciencia no haberle votado) a La Moncloa, las cosas han cambiado.
Quien no quiera ver que este hombre está buscando cambiar la realidad simplemente negándola tiene un problema mental –por lo que es posible que llegue alto-. La agenda que ha puesto sobre la mesa en estos años en primer lugar no refleja –ni de lejos- los principales problemas de la sociedad española y en segundo lugar se ha podido llevar a cabo con el dinero que España generó en los años anteriores. No hay nada peor que engañarse a uno mismo, y cada vez hay más personas con esa enfermedad. Ese odio que se empeñan en generar no sólo les hará más infelices a ellos y a sus “discípulos” sino que no tendrá ningún resultado. Me temo que muchos han aprendido la lección.
P.D.: Los preparativos –para abandonar este querido país- me tienen bastante ocupado. Siento, por tanto, el silencio de los últimos tiempos. Espero poder actualizar el blog unas cuantas veces más antes de ponerle punto (aún no sé si final, aparte o seguido).
Debería darles vergüenza utilizar de una forma tan rastrera a estas personas. Desde luego, doy por hecho que las familias han dado permiso (lo contrario sería el colmo). Pero más vergüenza tendría que dar ese fomento, de una forma tan rastrera, del odio entre la gente que sufrió y sobrevivió y superó no sólo la Guerra sino también la Dictadura. Esa gente que había puesto sus esperanzas en una Democracia para no repetir lo que pasó hace ya más de 70 años. Pobres, no sabían que esos fantasmas iban a resucitar gracias, precisamente, a las personas en las que depositaban su confianza, o con las que simplemente simpatizaban.
Millones de parados, futuro incierto para otros cuantos millones, problemas de solvencia que ponen en riesgo de quiebra el propio Estado… Esos parecen temas menores cuando se trata de mantenerse en el poder. ¿Las encuestas van mal? Saca el dóberman y “pa’lante”. Y así estamos desde 1996, y todavía hay pobres que siguen poniendo en esos lemas su confianza. No les culpo, a ellos no. Sí culpo a los que, cegados por su ideología, incapaces de reconocer que se han equivocado al otorgar su confianza a mediocres ansiosos de poder, compran y reparten el odio entre gente que ni siquiera sabe que hubo una Dictadura en este país. “Shame on you”. Algún día se darán cuenta, aunque no lo digan, y se les caerá la cara de vergüenza en su casa.
Estoy cansado de oír la misma historia desde hace años. Aburren, y, por supuesto, mienten en cuanto que ocultan parte de la verdad (seguramente lo hacen por desconocimiento de la misma, lo que en realidad no sería mentir). Hace años los problemas de España eran otros, fundamentalmente trabajar por un futuro mejor, así de simple. Desde que este tipejo que dice “gobernar” llegó (que tranquilidad de conciencia no haberle votado) a La Moncloa, las cosas han cambiado.
Quien no quiera ver que este hombre está buscando cambiar la realidad simplemente negándola tiene un problema mental –por lo que es posible que llegue alto-. La agenda que ha puesto sobre la mesa en estos años en primer lugar no refleja –ni de lejos- los principales problemas de la sociedad española y en segundo lugar se ha podido llevar a cabo con el dinero que España generó en los años anteriores. No hay nada peor que engañarse a uno mismo, y cada vez hay más personas con esa enfermedad. Ese odio que se empeñan en generar no sólo les hará más infelices a ellos y a sus “discípulos” sino que no tendrá ningún resultado. Me temo que muchos han aprendido la lección.
P.D.: Los preparativos –para abandonar este querido país- me tienen bastante ocupado. Siento, por tanto, el silencio de los últimos tiempos. Espero poder actualizar el blog unas cuantas veces más antes de ponerle punto (aún no sé si final, aparte o seguido).
martes, 1 de junio de 2010
Reforma laboral (o "decretazo")
Lo del “Gobierno” de verdad que da pena. No sabe qué hacer Elena Salgado (conocida por algunos como vicepresidenta de Economía) para que los “agentes sociales” (presidente de la CEOE y sindicatos, vaya grupo) se pongan de acuerdo en una reforma laboral. Creo que llevamos un año como poco hablando del asunto. Un tiempo perdido en reuniones y reuniones vacías. Y empieza a ser escandaloso -por evidente- el pánico que tienen los miembros del Ejecutivo (léase Zapatero) a sacar un documento sin la aprobación de los sindicatos (en realidad les da igual la CEOE).
La última declaración en ese sentido la hacía Salgado avisando que si la cosa seguía así el Gobierno aprobaría la reforma en junio. Antes se habló de mayo. Hace unos días también avisaba el ministro de Trabajo (sin estudios conocidos según el CV de su ministerio). En una entrevista al director de ABC aseguraba que no le iba a temblar el pulso al “Gobierno” a la hora de firmar la famosa reforma. Supongo que dentro de poco el presidente dirá también algo.
Sin embargo, mucho me temo que, al final, el Ejecutivo va a tener que trabajar un poco y presentar un textito sin contar con el visto bueno de sindicatos y patronal. Y va a ser curioso. Yo no sé durante cuántos años han estado recordando que el Gobierno del PP aprobó un “decretazo”. Que esos críticos ahora estén en una situación similar no deja de ser gracioso. Igual de divertido resulta ver a Cándido Méndez con cara de circunstancias pensando la que se viene encima, o lo que queda por venir. Con todo lo que ha caído y que sólo amenace con la boca pequeña es una muestra de a qué se dedica y a qué se dedicaba este señor. Menudo papelón que se han buscado unos (rezando porque se alcance un acuerdo) y otros (rezando por no tener que manifestarse).
Para reír por no llorar. Por ser positivos, tenemos que recordar que ya se ha abierto el melón de las subvenciones a los sindicatos. Con un poco de suerte se acabarán. Quien quiera que les pague. Seguramente entonces se pondrán las pilas para defender de verdad los intereses de sus clientes (grupo en el que también se incluyen las empresas). Mientras tanto, tenemos otro mes de dimes y diretes a cuenta de la reforma laboral. Menos mal que tenemos El País que nos va informando de los planes del Gobierno, mucho mejor que leerse el BOE.
La última declaración en ese sentido la hacía Salgado avisando que si la cosa seguía así el Gobierno aprobaría la reforma en junio. Antes se habló de mayo. Hace unos días también avisaba el ministro de Trabajo (sin estudios conocidos según el CV de su ministerio). En una entrevista al director de ABC aseguraba que no le iba a temblar el pulso al “Gobierno” a la hora de firmar la famosa reforma. Supongo que dentro de poco el presidente dirá también algo.
Sin embargo, mucho me temo que, al final, el Ejecutivo va a tener que trabajar un poco y presentar un textito sin contar con el visto bueno de sindicatos y patronal. Y va a ser curioso. Yo no sé durante cuántos años han estado recordando que el Gobierno del PP aprobó un “decretazo”. Que esos críticos ahora estén en una situación similar no deja de ser gracioso. Igual de divertido resulta ver a Cándido Méndez con cara de circunstancias pensando la que se viene encima, o lo que queda por venir. Con todo lo que ha caído y que sólo amenace con la boca pequeña es una muestra de a qué se dedica y a qué se dedicaba este señor. Menudo papelón que se han buscado unos (rezando porque se alcance un acuerdo) y otros (rezando por no tener que manifestarse).
Para reír por no llorar. Por ser positivos, tenemos que recordar que ya se ha abierto el melón de las subvenciones a los sindicatos. Con un poco de suerte se acabarán. Quien quiera que les pague. Seguramente entonces se pondrán las pilas para defender de verdad los intereses de sus clientes (grupo en el que también se incluyen las empresas). Mientras tanto, tenemos otro mes de dimes y diretes a cuenta de la reforma laboral. Menos mal que tenemos El País que nos va informando de los planes del Gobierno, mucho mejor que leerse el BOE.
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